Barcelona_9_2013

En España, las leyes relativas al cannabis se han ido flexibilizando progresivamente hasta el punto de que España es ahora uno de los países más liberales respecto al cannabis en Europa. España es un estado relativamente descentralizado, y las comunidades autónomas tienen un alto grado de autonomía. En consecuencia, cada región puede establecer sus propias políticas y regulaciones, y tomar sus propias medidas, con respecto a la marihuana. Cataluña, donde estoy yo, en realidad se ha convertido en el centro de España para el cannabis. De hecho, Barcelona, capital de Cataluña, cuenta con más de doscientos clubs de cannabis, mientras que en Madrid, los clubs son menos numerosos.

La industria y la cultura del cannabis en España va a seguir en expansión y desarrollándose. Casi el 10% de la población española consumió marihuana en el último año, y en gran parte de España, el clima resulta perfecto para cultivar cannabis. Además de en los numerosos clubs de cannabis privados que han surgido aquí en Barcelona, se suele ver (y oler) cannabis que se fuma en público, en las plazas y fuera de los bares y discotecas, en muchas ciudades españolas. A pesar de la ilegalidad de consumir en la vía pública, en muchas ciudades de España, este tipo de consumo de cannabis suele pasar desapercibido por la policía. Sería un viernes o sábado atípico si pasaras por las calles del centro de Barcelona y no hubiera olor a cannabis en algún lugar.

Además del abundante cultivo que se produce a nivel nacional, se trafica una importante cantidad de hachís desde Marruecos. En su informe anual del año 2015, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la ONU ha destacado que España es uno de los principales puntos de entrada del cannabis producido en Marruecos.

En realidad, en España el cultivo de cannabis es una actividad que únicamente puede ser sancionada a nivel penal si se lleva a cabo con el  fin y ánimo de traficar, quedando excluido así el cultivo de  marihuana para el autoconsumo y en pequeña escala que no suele presentar problemas de cara a la ley. Sin embargo, incluso los cultivadores privados que crecen más cantidades pueden llegar a sufrir redadas, si hay indicios de que su plantación tiene algún fin comercial. Por el contrario, el cultivo de marihuana para el autoconsumo no está sancionada a nivel personal. Lo más importante, el Código Penal prohíbe la venta pero no prohíbe el consumo de cannabis (de ahí nacen los clubs privado de consumo). De este modo, es legal la venta de semillas y también el cultivo de cannabis para consumo personal y el consumo de marihuana en lugares privados. También es legal la fabricación y distribución de cannabis parafernalia o maquinaria para el consumo, el cultivo o la manipulación. En España, y particularmente en Barcelona, existen GrowShops que son tiendas de distribución al detalle de estos productos.

Durante las elecciones generales de España a finales de 2015, algunos de los partidos políticos abrieron la polémica al declarar su intención de legalizar la marihuana con el fin de controlar el consumo y para eliminar o al menos reducir en gran medida el mercado ilegal. Las discusiones políticas se han centrado en conseguir una regulación más restringida mediante, entre otras cosas, el establecimiento de 21 años como edad mínima para el consumo y una mayor información sobre el consumo del cannabis y, por consiguiente, un consumo responsable y moderado. Nos han llegado ya varias consultas desde España para obtener información y nuestra opinión sobre cómo los diferentes estados de los Estados Unidos han manejado su legalización.

Una de las características distintivas del mundo de cannabis en España son sus clubs o asociaciones de cannabis. Actualmente existen en España unos 800 que se basan en la jurisprudencia del Tribunal Supremo relativa al consumo compartido, sobre todo en Cataluña y en el País Vasco. La idea es que dentro de estas organizaciones el consumo es “responsable”, ya la asociación realiza un control estricto del consumo y de la edad de cada socio. Existen ciertos criterios que deben cumplir de forma general las asociaciones, como la edad mínima de socios, la cantidad de droga a consumir, y que el consumo se produzca en un lugar cerrado en las instalaciones del club. Otra diferencia notable entre los EE.UU. y España es que aquí la ley no distingue entre marihuana terapéutica y marihuana recreativa. Sin embargo, este último está siendo cada vez más tolerado, y varias decisiones penales  muestran que esta distinción está siendo cada vez más valorada desde el punto de vista judicial, ya sea a la hora de dictar una sentencia o imponer alguna sanción. Pero por ahora, las personas con enfermedades tienen que ir a los clubes de cannabis para obtener y utilizar la marihuana. No está permitido que ningún médico recete una dosis de cannabis a sus pacientes, motivo por el cual los enfermos que optan por esta vía, deben acudir a asociaciones de marihuana o al mercado negro.

Los clubs de fumadores se iniciaron en España por el año 1993, cuando el grupo pro-legalización Asociación Ramón Santos de Estudios Sobre el Cannabis (ARSEC) (con sede en Barcelona, por supuesto), abrió un nuevo camino al dirigirse por escrito al fiscal antidrogas para preguntarle por la legalidad del cultivo de cannabis para el consumo de un colectivo de miembros adultos. La respuesta de la fiscalía afirmaba que el concepto no era ilegal, en principio, por lo que el grupo se embarcó en un experimento de cultivo, que fue difundido por los medios de comunicación. A pesar de la opinión muy favorable de la fiscalía, la cosecha fue incautada por la policía y los miembros del grupo fueron detenidos. Más tarde fueron absueltos por la Audiencia Provincial pero dos años después, el Tribunal Supremo dictaminó que si bien el cannabis no estaba destinado a fines comerciales, el cultivo de cannabis por parte de los colectivos era indeseable y debería ser penalizado.

Sin embargo, enseguida surgieron otros colectivos que impugnaron la sentencia, y la asociación Kalmudia, de Bilbao, fue la primera en 1997 en completar con éxito una cosecha sin enfrentarse a ningún obstáculo legal. En 2000, después de completar tres cosechas sin incidentes, los colectivos comenzaron a buscar un marco legal para sus actividades. El primer club social de cannabis en España, el Club de Catadores de Cannabis de Barcelona (CCCB), se fundó en 2001. Entre 2001 y 2003, el Tribunal Supremo aprobó una serie de resoluciones que establecían que la posesión de, incluso, grandes cantidades de cannabis no era un delito penal si no podía establecerse que existiera la intención de tráfico o venta con fines lucrativos. Estas resoluciones históricas prepararon el camino para la explosión de los clubs de cannabis.

Barcelona se convertirá el próximo 11, 12 y 13 de marzo en la capital mundial del cannabis con motivo de la 13ª edición de Spannabis y la tercera edición de las World Cannabis Conferences. Voy a asistir a ambos eventos y espero verte allí.

Nota: Nadja Vietz se incorporó en nuestro bufete en el año 2005, y estuvo ejerciendo desde la oficina en Seattle. A principios de este mes, Nadja estableció nueva oficina de Harris Moure en Barcelona, que nos permitirá ofrecer mejor asesoramiento legal en derecho español y europeo a nuestros clientes. Nadja, licenciada en Derecho y colegiada en Alemania, España y el estado de Washington, EEUU, dirigirá dicha oficina. Ella habla fluidamente inglés, español, alemán y francés y entiende el catalán y el ruso. Con todo lo que ha estado ocurriendo con el cannabis en Europa y con la recién apertura de nuestra oficina allí, estaremos cubriendo Europa cada vez más aquí en el blog, con un enfoque particular en España.

Nadja también escribió esto en Inglés y que el artículo se puede encontrar aquí.

 

  • Andrew Black

    Gracias por este informe. Es muy interesante oir de su perspectiva desde España. En los clubs de cannabis en Barcelona, ¿hay preocupaciones sobre los residuos de pesticidas? ¿En España se cultivan cannabis ecologico?

  • Nadja Vietz

    Si se cultiva cannabis ecológico en España, pero a menos medida que en EEUU. Lo que se vende y lo que sobre todo estoy viendo en Spannabis ahora, son los fertilizantes ecológicos, muchos desde Holanda.

    En la realidad depende de los clubs, y de la política que tienen. No hay normativa que les obligue a usar cannabis ecológico pero sí que hay clubs que intentan atraer también a los socios terapéuticos dado que los socios que consuman marihuana por razones médicas son cada vez más tolerados y valorados desde el punto de vista judicial. Por lo tanto, los argumentos del club justificando su existencia con el servicio a estos socios terapéuticos sólo tienen valor si realmente usan productos de alta calidad.

    Aún no hay legislación administrativa ni se hacen controles, y tampoco hay regulación ni mucha preocupación por los residuos de pesticidas cuando no se use producto ecológico. Hay cada vez más empresas que hacen analíticas de residuos, pero son muy caras.